Navidad en las Montañas
Por ya veintidós años ha sido una tradición de nuestra familia. Después de viajar once horas en dos vehículos (una van con 16 pasajeros, además de las maletas y siete cajas de Biblias; Una mini van con 12 pasajeros y las maletas), al fin llegamos a las montañas de Hidalgo. Cansados del largo viaje llegamos a la aldea de Ixcatlán. Pero tan pronto que comenzó el servicio y vimos llegar a cientos de indígenas pudimos decir: “Valió la pena.”

REMINISCENCIAS DEL CÁNCER
Escuchar a mi hijo Humberto Jr. Predicar con el poder de Dios, especialmente cuando tres kilómetros abajo se encuentra la aldea de Tamaya, donde en el año de 1993 los Indígenas tuvieron que cargarlo en hombros, hacia el camino principal, pues resultó con un cáncer mortal. Quince años después, ya totalmente sano, con esposa y cuatro hijos y predicando Su palabra, qué podemos decir. ¡Tenemos un Dios de milagros!

El servicio en la aldea de Cuatecomaco, fue una gran bendición.
Tuvimos excelentes predicaciones por Alfredo Cortéz, Adlofo Carrizales y Crecenciano Cruz.
Luego coronamos el viaje en la aldea de Pahuatlán. Más de setecientos de asistencia, parecía que había más gente afuera del templo que adentro. Los altares llenos de almas rindiéndose al Señor.









